Advent Message 2019

Advent Message 2019



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An Advent message from Bishop Brown

Hello, my brothers and sisters in Christ.

Blessings to you this Advent season. A few years ago when I was a parish priest, a parishioner came to me and said that she was confused — confused specifically by Advent. She had been an Episcopalian for a few years now and said, “Each Advent I listen to the sermons and read the scriptures, and I understand the call to wait, to be patient, and to not be anxious in this moment.” And then she said, “But at the same time, I’ve also heard the sermons and read the scriptures that call on us to prepare, to keep watch, and to be vigilant for what is to come. So, I’m not sure exactly what I’m supposed to do in this time before Christmas. Am I supposed to wait patiently and quietly or am I supposed to be doing something?” So in that moment, she and I talked a little bit about that tension between waiting and acting, the kind of Mary and Martha moment that is prevalent throughout the life of a faithful Christian.

You see, she came to understand in our conversations and through subsequent prayer of her own, that the season of Advent really does reflect in this tension, a great and powerful truth that we as the people of God are meant, not just in Advent but all season long, to savor this present moment. The waiting — to say in this moment in which we live, that we inhabit, that we breathe, that there is something good and rich and right here, and to not let this precious moment slip away from us. But at the same time as Advent calls us to keep watching and to prepare, our eyes should also be looking towards a hopeful future, towards the promises of God that are coming to redeem this world and make it the place that God dreams it can be.

So yes, there is a tension in Advent she came to understand, just as I’ve come to understand and I imagine so many of you have — a tension that is Holy and blessed. A deep appreciation for the gift of the present, and a deep appreciation for the gift in the hope of what is to come.

My prayer for you this Advent, my sisters and brothers, is a blessed season, a blessed one and one that looks forward to good things to come.

May the peace of Christ be with you always.

Hola, mis hermanos y hermanas en Cristo,

Bendiciones a ustedes en esta temporada de Adviento.  Hace unos años cuando yo era sacerdote de parroquia, una parroquiana vino a verme y me dijo que estaba confundida – confundida específicamente por el Adviento. Ella había sido una Episcopal por varios años y me dijo, “Cada Adviento yo escucho los sermones y leo las escrituras, y yo comprendo el llamado a esperar, a ser paciente, y a no estar ansiosa en el momento.” Y entonces ella dijo, “Pero al mismo tiempo, también he escuchado los sermones y leído las escrituras que nos llaman a prepararnos, a estar alertas, y a estar vigilantes por lo que pueda sobrevenirnos. Así que, no estoy segura exactamente lo que estoy supuesta a hacer en este tiempo antes de la Navidad. ¿Estoy supuesta a esperar paciente y calladamente o estoy supuesta a hacer alguna cosa?” Así que, en ese momento, ella y yo hablamos un poco sobre esa tensión entre esperar y actuar, ese mismo momento que tuvieron María y Marta y que prevalece a través de la vida de un devoto cristiano.

Vean ustedes, ella pudo comprender en nuestras conversaciones y a través de sus propias plegarias, que la temporada de Adviento realmente refleja esta tensión, una verdad grande y poderosa que nosotros que somos el pueblo de Dios, estamos supuestos no solo en Adviento sino en toda la temporada, a saborear el momento presente. La espera – decir en este momento en que vivimos, en que habitamos, en que respiramos, en que hay algo bueno y rico aquí mismo, y no dejar que este momento precioso se nos desvanezca.  Pero al mismo tiempo en que el Adviento nos llama a seguir esperando, observando y a prepararnos, nuestros ojos también deben estar dirigidos hacia un futuro lleno de esperanza, hacia las promesas de Dios que nos llevan a redimir a este mundo y hacerlo el lugar que Dios sueña para nosotros.

Así que sí, hay una tensión en Adviento que ella pudo comprender, tal como yo he podido comprender y me imagino que muchos de ustedes también – una tensión que es santa y bendita. Una apreciación profunda por el don del presente, y una apreciación profunda por el don de la esperanza en lo que ha de venir.  Mi oración para ustedes en este Adviento, mis hermanas y hermanos, es por una temporada bendita, que sean bendecidos y sea una temporada que anticipa las cosas buenas por venir.

Que la paz de Cristo este con ustedes por siempre.

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