Christmas Message 2018

Christmas Message 2018






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Hello my sisters and brothers in Delaware and a happy and blessed Christmas season to you all. In the second chapter of Luke, we hear these words, words that we hear every Christmas. Luke writes that after Jesus is born to Mary and Joseph, almost immediately, angels appear to shepherds who are tending their flocks and the angels proclaim this: fear not, fear not, they say, for behold I bring you good tidings of great joy for all people, for unto you is born this day in the city of David, a savior who is Christ the Lord. For the angels there that first night, their very first action as heaven celebrates this birth is to proclaim good news for all people.

Luke sat down to write this account 2000 years ago. He said he wanted to capture an orderly account of all things that had happened, and Luke is known as an evangelist. He with Matthew and Mark and John, who also wrote Gospels of Jesus Christ, passed along the good news that they had heard and known. Luke’s Gospel is known for many things. He is the Gospel writer who best captures the voices and presence of women with Jesus. Luke loves to tell stories. He loves to pass along the parables of Jesus. Luke loves to talk about the inner working of the Holy Spirit. But I have to imagine of all of the stories that Luke recounts that maybe, just maybe, this moment when the angels on that night are proclaiming the good news to shepherds, to anyone who will listen, I have to imagine that that evangelist thought that this was a moment of great joy, and maybe even saw himself in that moment.

This Christmas, my sisters and brothers, I hope that we remember among all of the joys of this holiday, that this is a moment of proclamation, that the good news that came to Mary comes to us all, and it’s a time to proclaim that and share it as widely and broadly as possible. So wherever you are this season, whether you are in a quiet moment alone or you are celebrating with others, whether at home or traveling, whether at work or at rest, wherever you are, I pray that the blessings of Christmas find their way to you once again and moreover that we all take those blessings and share them widely. As the old hymn says, go tell it on the mountain that Jesus Christ is born.

Have a very happy and blessed Christmas, my sisters and brothers and may the peace of Christ be with you always.

Bishop Brown





Hola mis hermanas y hermanos en Delaware y que tengan todos ustedes una Feliz y Bendecida temporada de Navidad En el segundo capítulo del Evangelio de San Lucas, escuchamos estas palabras, mismas que escuchamos en cada Navidad. San Lucas escribe que después de que Jesús nace de María y José, casi inmediatamente, los ángeles se les aparecen a los pastores que cuidan de su rebaño y los ángeles proclaman lo siguiente: no teman, no teman, ellos dicen, porque miren que yo les traigo buenas noticias de gran regocijo para todos, porque a ustedes les ha nacido hoy día en la ciudad del Rey David, un Salvador, el cual es Cristo, nuestro Señor.  Para los ángeles presentes esa noche, su primera tarea cuando el cielo celebra este nacimiento es proclamar las buenas nuevas para todo el mundo.

San Lucas se sentó a escribir este informe hace 2000 años. Él dijo que quería registrar un reporte cuidadoso y ordenado de lo que había sucedido, y a San Lucas lo conocemos como un Evangelista. Él, junto con San Marcos, San Mateo y San Juan, quienes también escribieron los otros Evangelios, transmitieron las buenas nuevas que ellos habían escuchado y conocido.  El Evangelio de San Lucas se conoce por varias cosas. Él es el evangelista que mejor recoge las voces y la presencia de las mujeres que conocían a Jesús.  A San Lucas le encanta contar historias. Le encanta compartir las parábolas de Jesús. A San Lucas le encanta hablar sobre el trabajo interior del Espíritu Santo. Pero yo debo imaginarme que de todas las historias que cuenta San Lucas, quizás, de pronto, es éste momento cuando los ángeles en esa noche proclaman las buenas nuevas a los pastores, a todo aquel que escuche, yo tengo que imaginarme que ése evangelista consideró que era un momento de gran alegría, y quizás hasta se imaginó que él mismo vivió parte de ese momento.

Esta Navidad, mis hermanas y hermanos, yo espero que recordemos que de entre todas las alegrías de estas fiestas, que éste es un momento de proclamación, de que las buenas nuevas que le llegaron a la Virgen María también vienen a todos nosotros, y que es una temporada para proclamar y compartirlas tan ampliamente y abiertamente como sea posible. Así que dondequiera que estén en esta temporada, ya sea que estén en un espacio privado o que estén celebrando con otros, ya sean en casa o viajando, ya sea que estén trabajando o descansando, dondequiera que estén, yo voy a orar para que las bendiciones de la Navidad sean con ustedes nuevamente y que además podamos recibir esas bendiciones y compartirlas generosamente.  Como dice aquel himno, vayan y díganlo en la montaña en donde Jesucristo nació.

Que tengan una muy feliz y bendecida Navidad, mis hermanas y hermanos y que la paz de Cristo sea con ustedes por siempre.

Obispo Brown


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