Feast of the Ascension 2019

Feast of the Ascension 2019





Merry Ascension from Bishop Brown!

Hello, my sisters and brothers in Christ Jesus.

Merry Ascension! Merry Ascension? What’s that? Well, that’s my way of saying this week there’s a huge feast in the life of the church. It’s one of our principal feasts, and just like Christmas is a principal feast, and Easter and All Saints Day, so is the Feast of the Ascension. Merry Ascension! It’s my way of reminding us that there’s something big worth celebrating right now. We often forget about it because Ascension Day falls on a Thursday every year. It can be easy to forget, be easy to let it pass by, but I encourage you not to let the Ascension pass by without your notice and a prayer of Thanksgiving to the living God on the Feast of the Ascension. We remember and we commemorate Jesus — his body rising into heaven and leaving his disciples there knowing that his Holy Spirit was soon to come upon them.

This was 40 days after the Resurrection and Jesus’ body ascended, but he was clear with his disciples that even though he was leaving, the work that he had begun was not over. Let me repeat that: Even though Jesus was ascending, the work that he began was not over, and he handed that work off to his apostles, to the church, to the people of God, and that generation and the next generation, all the way down to ours and for generations to come — who are called to continue the work of Christ. It is a powerful testimony and statement that the very work of God, the most important work of God begun in Jesus Christ, has been handed to us to continue to carry on in His name — to feed the hungry, to clothe the naked, to visit the prisoner, to share the Good News of God. What a blessing it is.

My brothers and sisters, Christ is risen and Christ has ascended. And in that fact, we have been empowered — empowered to share the Good News of Jesus Christ. So go celebrate a Merry Ascension. Celebrate the good news of Jesus Christ and share it with a world aching to hear it.

May the peace of Christ be always with you.

Hola, mis hermanas y hermanos en Cristo Jesús.

¡Feliz día de la Ascensión!  ¿Feliz Ascensión?  ¿Qué ese so?  Bueno, esa es mi manera de decirles, esta semana que hay una gran fiesta en la iglesia.  Es una de las fiestas principales, y como la Navidad es una fiesta principal, junto con la Pascua de Resurrección y el Día de todos los Santos, así es también con la Fiesta de la Ascensión. ¡Feliz Ascensión! Esta es mi manera de recordarnos que ahora mismo hay algo muy grande e importante para celebrar.  A menudo nos olvidamos de esto porque el Día de la Ascensión cae jueves cada año. Es fácil de olvidarse, dejarlo pasar, pero yo les incito a que no permitan que la Ascensión pase sin que ustedes lo noten y eleven una oración de Acción de Gracias al Dios vivo en la Fiesta de la Ascensión.  Recordamos y conmemoramos a Jesús – su cuerpo ascendiendo al cielo y dejando a sus discípulos con la certitud de que su Espíritu Santo vendría sobre ellos muy pronto.

Esto fue 40 días después de la resurrección de Jesús que su cuerpo ascendió al cielo, pero él fue muy claro con sus discípulos en cuanto que, a pesar de su partida, el trabajo que Él había comenzado no se terminaba, y él les pasaba ese trabajo a sus apóstoles, a la iglesia, a la gente de Dios, y a ésa y otras generaciones hasta la nuestra y las que han de venir en el futuro – a los que han sido llamados a continuar el trabajo de Cristo. Es un testimonio muy poderoso y establece que el trabajo de Dios, el más importante trabajo que Dios comenzó en Jesucristo, ha sido traspasado a nosotros para continuarlo en su Nombre – dar de comer a los hambrientos, vestir a los desnudos, visitar a los presos, compartir las Buenas Nuevas de Dios.  ¡Que gran bendición es todo esto para nosotros!

Mis hermanos y hermanas, Cristo ha resucitado y Cristo ha ascendido al cielo.  Y en esa luz, hemos sido fortalecidos – fortalecidos para compartir las Buenas Nuevas de Jesucristo.  ¡Así que vayan y celebren una Feliz Ascensión! Celebren las buenas nuevas de Jesucristo y compártanlo con el mundo que anhela escucharlas.

Que la paz de Cristo este siempre con ustedes.

 

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