Vote Faithfully Series with Bishop Brown

Vote Faithfully Series with Bishop Brown



Click on CC to view English captions or Spanish subtitles.



The Rt. Rev. Kevin S. Brown, XI Bishop of Delaware, talks about how we might live into this complicated election season by focusing on the love of God and how we might manifest it in our vote and our local community.

  • First video in series

Hello, my sisters and brothers in Christ.

Last week, I introduced this series called vote faithfully, where I’ve identified some of the ways that we, as followers of Jesus Christ, can live into this crazy complicated election season, and to set aside so much of the noise, so much of the pressure, so much of the vitriol around us, and instead focus on the love of God and how we might manifest it in our vote and in our local community and in our support for one another.

Today, I want to talk a little bit about the theology behind the church’s role in this political time. Often it is said that the church should not be political. And actually, that’s not the case. That’s not actually true. I think what the person means is slightly different. You see, Jesus was a very political person in the sense that he talked about politics all the time.

Politics at its root is what describes how people who live in community interact with each other. How a community sets its priorities, how a community values one another. That’s what politics is about. And no, Jesus never said that he voted for a particular person. There wasn’t a democracy back then after all. But Jesus certainly did say, this is how we treat one another. We are to love each other. We are to take care of those who are sick. Jesus went out of his way to visit lepers and to heal them. Jesus fed people, fed thousands of people at a time, feeding the hungry he said. He taught us it was our job as Christians to take care of the naked, clothe the naked, and to visit the prisoner. Jesus always was dining with people he was not supposed to, and that got him in trouble.

He was very political, but one thing Jesus was not and one thing we as a church must not be and that is partisan, because the gospel is a powerful, transforming message that has changed the world and continues to change the world. And when we, as preachers, we, as followers of Christ, try to hitch the gospel and make it subservient to a political party or to a political person, we are actually weakening the very power of God. So no preacher should go and preach the party line for any political party. That’s silly. And in fact, it’s detrimental to the gospel itself, but a preacher should be perfectly political in the sense of preaching about what it means to live together and to care for each other.

And don’t just take my word for this. There was a fantastic sermon published just last month by our presiding Bishop, Michael B. Curry, where he makes this exact point, very powerfully. He speaks to the call to stand up and to have a moral voice. Our calling is to speak moral truth. Yes, this is a crazy complicated, mixed up time. And we can’t be driven to distraction by all the news, all the debates, all the tweets, all of the various items coming at us every second of the day. Instead, call us to breathe deeply and to pray because prayer centers us on that higher calling, of God.

I remind you about a wonderful opportunity to pray with our sisters and brothers from other Christian denominations on Sunday night, November 1, the Sunday, before election day. I, and bishops and leaders of other Christian denominations will gather in a service of prayer, a symbol of our unity across our differences, not praying for any political party or any political outcome, but praying for our nation, praying for hope, praying for peace. This is a complicated time, my brothers and sisters, but we have a beacon in Jesus Christ to guide us through. Stay calm, stay true, and may the peace of Christ be with you always.

Faithfully,

Bishop Brown

Hola, mis hermanas y hermanos en Cristo.

La semana pasada, les presenté esta nueva serie llamada “Votar con Fe,” en la cual he identificado algunas maneras en que nosotros, como seguidores de Jesucristo, podemos vivir durante esta temporada complicada y loca de las elecciones, y cómo podemos apartar tanto el ruido, tanto la presión, tanto la amargura que nos rodea, y en su lugar enfocarnos en el amor de Dios y cómo podemos manifestar ese amor en nuestro voto y en nuestra comunidad local al apoyarnos los unos a los otros.

Hoy les quiero hablar un poco sobre la teología en que se apoya la iglesia en esta temporada política.  A menudo se ha dicho que la iglesia no debe ser política. Y en la actualidad ése no es el caso. Eso no es cierto. Yo pienso que lo que se quiere decir es algo diferente. Como ven, Jesús fue una persona muy política en el sentido de que hablaba sobre la política todo el tiempo.

La política es lo que describe como las gentes que viven en comunidad interactúan mutuamente. Cómo una comunidad especifica sus prioridades, como una comunidad se evalúa.  Eso es de lo que trata la política.  Y no, Jesús nunca dijo que el votaba por tal o cual persona.  Eso no era democracia en su tiempo.  Pero Jesús, de hecho dijo cómo deberíamos tratar a cada uno. Debemos amarnos los unos a los otros. Debemos cuidar a los que están enfermos.  Jesús se extendió a visitar a leprosos y a sanarlos.  Jesús alimentó a las multitudes, a miles de personas por vez, alimentando al hambriento. Nos enseñó que nuestro trabajo como cristiano es cuidar al desvalido, vestir a los desnudos y visitar a los prisioneros. Jesús siempre estaba comiendo con gente que no le tocaba, y eso lo metió en problemas.

Jesús era muy político, pero una cosa que ni Jesús ni nosotros como iglesia no debemos ser nunca es partisanos, porque el evangelio es un mensaje poderoso, transformante, el cual ha cambiado al mundo y continúa cambiando al mundo. Y cuando nosotros, como predicadores, nosotros, como seguidores de Cristo tratamos de compartir el evangelio para que le sirva a un partido político o a una figura política, lo que hacemos en realidad es debilitar el poder de Dios.  Así que, ningún predicador debe ir a predicar las líneas de cualquier partido. Eso seria una tontería. De hecho, eso va en detrimento del evangelio mismo, pero el predicador si que puede actuar estratégicamente en el sentido de predicar el significado de vivir juntos y cuidarnos mutuamente.

Y no tomen mi palabra así como así. Hubo un sermón fantástico publicado el mes pasado por nuestro Obispo Presidente Michael B. Curry, en donde se proclama este mismo tema, muy enfáticamente. Habla del llamado a plantarnos y tener una voz moral. Nuestro llamado es hablar la verdad moral. Sí, éste es un tema loco y complicado, siempre confuso.  Y nosotros no podemos dejarnos llevar por las noticias, los debates, los tuits, los varios mensajes que nos lanzan cada segundo del día. En vez de eso, el llamado es para respirar profundamente y para orar porque la oración nos centra en nuestro llamado superior del mismo Dios.

Les recuerdo sobre la maravillosa oportunidad de rezar juntos con nuestras hermanas y hermanos de otras denominaciones cristianas el domingo en la noche, 1 de noviembre, el domingo antes del día de las elecciones. Yo, junto con los obispos y lideres de otras denominaciones cristianas, nos reuniremos en un día de servicio de oración, como símbolo de nuestra unidad a pesar de nuestras diferencias, no para rezar por algún partido político o algún desenlace político, sino para rezar por nuestra nación, rezar por esperanza, rezar por la paz. Estamos en una temporada complicada, mis hermanos y mis hermanas, pero tenemos un faro de luz en Jesucristo para guiarnos.  Mantengan la cama, mantengan la verdad, y que la paz de Cristo este siempre con todos y todas ustedes.

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *